Santos-Dumont

En 1904, Louis Cartier concedió a su amigo, el famoso aviador brasileño Alberto Santos Dumont, uno de sus deseos: poder leer la hora durante el vuelo. Así nació uno de los primeros relojes de pulsera. Con sus formas geométricas y sus tornillos aparentes, el reloj se convirtió rápidamente en un icono de la Maison. El Santos alcanzó el rango de un clásico que desafiaría las leyes del tiempo.